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viernes, 1 de abril de 2011

Sobre este blog

(No está muerto, pero casi casi que de parranda...)

Antes de nada, quería daros las gracias a todos los que os acercáis últimamente a este blog. Como habréis visto, ha sufrido un parón de dos semanas de inactividad. No voy a poner ninguna excusa, pues la verdad es que no me arrepiento. Y me explico.

Hace un año, cuando abrí este blog, no me podía ni imaginar estar en la posición en la que estoy ahora. Internet en el fondo me lo ha dado todo, teniendo en cuenta que hace una década me pasaba las tardes con la única compañía de un televisor, siendo incapaz de establecer relaciones de ningún tipo con nadie.

Afortundamente, y aunque sigo teniendo algún trazo sociópata, hoy en día he logrado mantener contacto con gente de todo tipo, muchos de ellos conocidos a través de Internet.

Por ello, me veo obligado a mantener este blog, si bien no puedo asegurar una gran actividad en los próximos meses. La razón es sencilla. Me he embarcado en el proyecto de GrandPrixActual.com, donde además de noticias, vamos a tratar de publicar regularmente artículos un poco más elaborados, además de tener una pequeña columna en la revista.

A eso se suma el que sea más que probable que en Septiembre me mude a París, con todo lo que ello conlleva, aprovechando la beca Erasmus que se me concedió hará un par de meses.

Así, os pido perdón por no respetar las entradas regulares en este blog. Ojo, éste seguirá en pie. También necesito un lugar donde desahogarme, lejos de los corsés de un medio serio, y seguiré haciendo spam de GPCast por aquí, pero desgraciadamente los parones de actividad seguirán siendo frecuentes por estos lares.

De todos modos, sabéis de sobra que el contacto se mantiene tanto a través de las webs en las que colaboro, como en Twitter. Pero a los que únicamente entráis aquí, al menos os debía esta explicación. Espero que la ausencia de posts siga siendo buena noticia, parafraseando el dicho.
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martes, 16 de noviembre de 2010

Sobre mi incapacidad para las relaciones sociales

(Este es mi escudo)

Al final voy a terminar convirtiendo este blog en lo que no quería que fuese, un blog personal. Muchos os habréis preguntado cómo es posible que me pase tantas horas delante del ordenador, que pase los fines de semana frente a la pantallita de mi portátil en lugar de en la calle, como el 99% de la gente de mi edad.

La razón es sencilla: no me siento a gusto en la calle, rodeado de gente entre la que no sé comportarme. Cuándo saludar, cuándo bromear, cuándo quedarse callado, cuándo saber retirarse. Soy incapaz de relacionarme.

En el momento en el que escribo esta entrada, estoy sentado en el tren de Cercanías frente a una excompañera de clase, y a pesar de llevar ya aquí unos veinte minutos, he sido incapaz de saludar. Bueno, ni siquiera he sido capaz de levantar la mirada, aún a riesgo de pillar una tortícolis.

Siempre ha sido así, y ahora más tras pasar casi voluntariamente toda mi adolescencia recluído en mi habitación, acongojado por lo que pudiera esperarme fuera. Sólo el salir a comprar una revista y ver a una decena de alumnos de mi colegio salir un viernes por la noche me hacía agachar la cabeza todo lo que podía.

De acuerdo, tampoco es que mis condiciones me hayan ayudado en exceso (gordo, gafotas, empollón…), pero al final soy yo quien debe “reaccionar”, y me veo incapaz de lograrlo.

Por eso evito bajar a cenar al comedor a las horas a las que baja la poca gente que conozco de mi Residencia. Por eso ya con seis o siete años pasaba el recreo en la biblioteca, aunque fuera para ordenar libros. Por eso agacho la cabeza cuando voy por los pasillos de la Universidad. Y por eso paso tanto tiempo en foros y Twitter, donde el oso de mi avatar me sirve de escudo, por ridículo que parezca.

Alguno dirá que no, que en clase participo mucho, hasta el punto de martirizar al profesor, o que en la radio no se me nota nada… ya, pero a costa de tirarme horas pensando si hice bien o no, o de crear un lago de sudor en el suelo de mi habitación…

¡Aún hoy me ruborizo pensando en cosas que hice cuando tenía tres o cuatro años! Por no hablar de que evito leer lo que escribo, ya sea en revista o en Internet, por pura vergüenza.

Quiero cambiar, y considero que algo he progresado desde que estoy en Madrid, por eso de tener que buscarte las habichuelas. Pero aún prefiero que la máquina se trague dos euros a molestar a alguien de la cafetería de la Universidad, o estar diez días sin bombilla en mi lado de la habitación antes que llamar al de mantenimiento.

Suena raro, pero al final mi única vía de escape es este blog (y los idiomas, ya que en el extranjero siento que nadie me mira ni me juzga). Y aunque sea escribiendo de temas que parece que me quedan muy lejos, al final logro descargar todo aquello que me atenaza durante mi día a día: mala leche, resentimiento, rubor, miedos, etc, etc…

Así que si de vez en cuando veis que algo se os escapa en alguna entrada, probablemente la respuesta esté en mi vida personal, y no en una noticia o un acontecimiento. A fin de cuentas un blog requiere implicación del autor, aunque sea sin querer.

P.S: Mañana habrá entrada sobre automovilismo sí o sí, lo prometo...
P.S 2: Diez horas he tardado en decidir si publicaba esto o no. Por algo será.
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