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viernes, 25 de mayo de 2012

Sobre mi escapada a las Islas

(La del Twitter impresiona más...)

Sé que dije que mantendría el blog. Sé que he incumplido la promesa, como tantas y tantas otras. Pero bueno, ya se va acabando mi Erasmus en París, y supongo que con el verano podré recuperar alguna de las fantásticas experiencias que he podido vivir aquí al norte. Empiezo a revivir este blog a petición de Inakinen, que me pedía por Twitter que contara como me fue el pasado fin de semana. Ojo tocho.

Para el que no haya visto mi Twitter (cosa comprensible esta semana, si es que os habéis decidido por un más que merecido unfollow), el pasado finde tuve la oprtunidad de escaparme a Brands Hatch a ver el DTM, la F3 Euroseries y la NASCAR Racecar Euroseries, entre otras categorías soporte.

Empecemos por lo importante, el dinero. Si sabes organizarte, como todo, el viaje te puede salir tirado de precio. Comprado la misma semana del viaje, el billete de bus París-Londres ida y vuelta costaba apenas 70€. Lo problemático llega con el alojamiento en Londres, que hay que reservar con mucha antelación. En mi caso, tuve que terminar pagando 75€ por dos noches en un albergue cercano a London Victoria. Igualmente, no pude ahorrar lo que debía en las entradas. Ver automovilismo en el Reino Unido es caro si no compras de forma adelantada por internet: 15 libras la entrada el sábado, 35 el domingo y 12 el paddock. Casi ochenta euros en entradas, vaya. Pero sarna con gusto... me empuja a hacer dieta en las próximas semanas.

Pasemos al relato de viaje. Con lo tarde que me decidí a emprender este viaje, no me quedó más remedio que coger un bus la noche del viernes para así llegar directamente el sábado por la mañana a Brands Hatch y ahorrarme una noche de hotel. El bus salía a las 21:30 de la horrorosa estación de autobuses de Gallieni, debiendo estar una hora antes para la facturación. A pesar de ello, salí con aún más adelanto para intentar encontrar un adaptador para los enchufes británicos, algo que se convirtió en un calvario hasta el último minuto, cuando encontré uno universal en el Auchan por 15€... Para usarlo una única vez duele, pero bueno.

El bus, curiosamente con matrícula española, iba medio vacío, lo que me permitía tener espacio de sobra para mis piernas, la mochila y, sobre todo, el portátil para aprovechar la red wifi gratuita que ofrece Eurolines en este trayecto. Obviamente, el trayecto no es directo. Se hacen tres horas en bus hasta Calais, donde pasada la medianoche te obligan a pasar el control de pasaportes, y volver a subir al bus a esperar una hora hasta embarcar en el ferry... para volver a bajarte imperativamente durante la hora y media de travesía del Canal de la Mancha. Al menos lo pude aprovechar para echar una siestecita (interrumpida por constantes avisos del cierre de la tienda de alcohol y tabaco libres de impuestos...) y cargar el portátil. Salida del puerto de Dover rápida, con la agradable sorpresa de pasar junto al circuito de rallycross de Lydden Hill, y en hora y media nos plantamos en Londres.

Con una hora de adelanto sobre el horario previsto (aún contando con el cambio de hora), y a pesar de que ya era claramente de día, cuando llegué a la estación de London Victoria aquello parecía aún una ciudad dormida. Eso me dio margen para sacar los billetes de tren previamente reservados por Internet (casi nueve libras I/V, cada día), equivocarme de andén, del cual sólo pude salir gracias a la piedad de un controlador que se pispó de que era extranjero, y mirar uno a uno cada andén hasta encontrar que el primer tren a Swanley (una de las localidades más cercanas a Brands Hatch) no salía hasta pasadas las seis de la mañana.

En realidad, el tren no acaba en Swanley, sino que va hasta Ashford International (una parada del Eurostar, conocida por su inmenso outlet de primeras marcas, al que ya fui cuando pasé un mes en un internado para españolitos pijos en Hastings, en 2005 y 2006), y hay que tener en cuenta las múltiples compañías de tren que operan en el Reino Unido. En este caso el tren era de la Southern Eastern. Otro tema a tener presente si os apetece un día ir a Brands Hatch, es que la parada de tren a la que vayáis tenga parada de taxis: Swanley no es la más cercana al circuito, pero Eynsford no tiene taxis, por lo que bajando en la primera os ahorraréis sustos (no hay autobuses los domingos, y están contados los sábados).

El tren duró apenas media hora, en la que una vez más tampoco pude dormir, en esta ocasión debido a un par de borrachos que volvían de su farra londinense... No hubo problemas para coger el taxi, y tras pagar quince libras, me planté a las puertas de Brands Hatch. ¿Única pega? Cuando me bajé del taxi, los vigilantes me preguntaron que si sabía que las puertas no se abrían hasta las ocho... eran las 6:40 de la mañana aún. Al menos pude disfrutar del desfile de furgos con mecánicos y pilotos sobre scooters previo a cualquier carrera.

Después de hora y media preguntándome qué coño hacía yo allí, y pasando un frío del carajo a pesar de llevarme un buen chaquetón, las puertas por fin se abrieron, pude comprar mi entrada y acceder al circuito, donde tardé apenas 25 metros en toparme con una cara conocida: Carlos Castellá, que junto a Mariano Molina se dirigían al hospitality de Audi. Sólo puedo darles las gracias una y otra vez por prestarme un pase con el que, no sólo me invitaron a desayunar, sino que Carlos me llevó al pitlane durante el warm up a ver cambios de neumáticos (de ahí la foto de perfil en Twitter), antes de que un amable señor de ITR me echase con razón, y me acompañó durante buena parte de la sesión, antes de tener que ocuparse de alguna que otra reunión.

Por suerte, pasé poco tiempo solo (que aproveché para visitar por primera vez el paddock de otras categorías, donde me crucé con Carlos Sainz padre), pues ya había quedado con Óscar García (otro al que tengo que dar las gracias publicamente, pues me ayudó a montar todo el viaje), que llegaría sobre las diez de la mañana y al que no tuve problemas en encontrar pasado Paddock Hill, donde nos vimos la primera carrera de Fórmula 3 Euroseries, para luego acercarnos de nuevo a Audi, ya que Óscar también había quedado con Carlos.

A partir de la qualy del DTM, decidimos quedarnos en la última curva del circuito, probablemente no la zona más complicada de Brands Hatch, pero donde te podías sentar al haber pendiente y ver gran parte del trazado. Sobre las carreras, destacar la pena que daban las “leyendas” de la Scirocco, el caos de la Lotus Cup UK, donde no se sabía cuándo ni cómo se había dado la salida, y por supuesto el sonido de los coches de la Racecar Euroseries, donde el sábado pudimos ver a Ander Vilariño llevarse el triunfo tras hacerse hueco en un bonito duelo con el francés Thiévin. También tuvimos la segunda carrera de la F3 Euroseries, donde al ser la última carrera “importante” del día, me atreví a sacar una bandera... que bien me podía haber metido por el culo, visto cómo les fue el fin de semana a Dani Juncadella y Carlos Sainz. Mira que odio sacar la bandera, y el patriotismo barato, pero dada la cantidad de compatriotas (especialmente en pista, pero también, y de forma sorprendente y agradable, en las gradas y pelouse) y el ir a un circuito extranjero, me animé... y me da que tras Le Mans irá directa a la basura.

Tras una vuelta por las tiendas de Brands Hatch y el paddock de otras categorías, Carlos Castellá pudo liberarse un rato para tomarse algo con Óscar y conmigo, antes del “famoso” partido de fútbol, que aproveché para coger el tren hacia Londres, después de que Óscar me hiciera de taxista hasta Swanley.

Las peripecias en el albergue darían para una única entrada, pero como éste no deja de ser un blog personal, allá que van: tras perderme por Victoria, y preguntar a tres viandantes, al fin llegué al White Ferry, un pub con albergue en sus plantas superiores y evidentemente atestado por el fútbol. A pesar de ello logré hacerme hueco para que una chica me explicara cómo llegar hasta mi habitación tras introducir dos códigos en candados distintos... y encontrar con que la cama que me habían asignado en una habitación con ocho chicas era además la más alta de una litera de tres. Para quien no me conozca, supero holgadamente los cien kilos y como comprenderéis, tras un día entero de viajes y patearme un circuito, me derrumbé tanto por el acojone de que la litera no aguantara mi peso como por el pudor de espantar a mis compañeras por el hedor que desprendía tanto yo como toda mi ropa.

Un trago y dos goles después, me armé de valor para intentar decirle a la chica del pub que no me sentía seguro (en lo alto de la litera). Entre que estoy sordo, que el ruido del pub era ya insoportable y que el inglés no es lo mío, hice que tuviera que repetirme varias veces sus respuestas, hasta que se cansó y terminó hablándome en español: como es habitual en Londres, trabajaba en el pub para aprender inglés, y aunque me comprendía y se compadecía, no podía hacer nada para cambiarme de cama. Sobre la higiene, al final tocó rascarse el bolsillo, comprar una toalla con la que darme al menos una ducha, y tras la misma, subir con cautela la escalerilla de la litera y evitar moverme lo más mínimo en toda la noche. La imagen de un tío de 1'90 cual insecto-palo, portátil en una mano y dos móviles en la otra para evitar robos, durante nueve horas por miedo a matar por aplastamiento a dos chicas debió ser digna de foto ahora que lo pienso, pero fue de lo más angustioso.

Claro que lo peor fue el despertar. Acojonado, no me atreví ni a darme la vuelta para bajar de forma normal la escalerilla, saltando desde todo lo alto y enganchándome la mano derecha en la barra de metal. Afortunadamente sólo me hice un par de cortes en el pulgar. Sin desayunar, me puse directamente en marcha hacia London Victoria, donde coger una vez más el tren hacia Swanley. Una vez allí, y cuando ya estaba en el taxi, dos chicos me preguntaron que si podían compartir el taxi. Acepté, me preguntaron que de dónde venía, algunas cosas sobre cómo estaba montado el evento, y cuando al fin llegamos al circuito (está a unos cuatro o cinco kilómetros), terminaron invitándome al taxi. Dudo que me lean, pero otros a los que debo agradecer su ayuda.

Con Castellá obviamente liado el domingo y Óscar llegando más tarde al circuito al venir desde Milton Keynes, decidí aprovechar la mañana para hacer las debidas compras. Brands Hatch posee varias tiendas permanentes, además de un par de tenderetes que montan los findes de carreras. Tras no atreverme a entrar en la librería especializada Chater's (tengo una mudanza que hacer en apenas un mes...), terminé comprándome una camiseta de Hesketh.


Claro que tras el Warm Up del DTM y la tercera carrera de la F3 Euroseries, que ví en Druids tal y como podéis comprobar en este vídeo, y ya junto a Óscar, volví a pasar por el paddock (donde pude saludar a José Ramón Galán, con quien ya hablé por teléfono alguna vez desde la redacción de GPA) y las tiendas y no me pude resistir al ver la gorra de Pedro de la Rosa en Arrows y algo aún más épico: una camiseta del Aston Martin AMR-One. Sí, el LMP1 de Aston Martin que el año pasado rodó en Le Mans a 25 segundos de la pole y sólo duró seis y cuatro vueltas. Como me decía Óscar, lo normal es que hubiera tenido el mismo final que los cartuchos del videojuego de E.T. para Atari... ¿Lograré que me la firmen en Le Mans sin recibir una paliza? Esa será otra historia.

Para la carrera del DTM, volvimos a optar por la pelouse de la última curva, desde donde se veía bien el caos con los doblados por lo complicado de acercarte a ellos antes de la recta de meta, y donde también vimos la salida de pista de Roberto Merhi en las últimas vueltas. Algo que me llamó la atención fue ver a Miguel Molina seguir, doblado, durante bastantes vueltas a su compañero Mike Rockenfeller. Probablemente fuera fortuito, pero en el warm up ya habían rodado “en tándem” durante un buen rato demostrando tener un ritmo inalcanzable para otros coches (Tambay se descolgó, como en carrera, por ejemplo). Al final buen séptimo puesto para Molina y 15º para Merhi.

Al terminar el DTM, decidimos dar la vuelta al circuito en el sentido contrario, pudiendo así hacerme una foto sobre el trazado largo (la que encabeza este post), hasta llegar a la salida de Druids, donde vimos algún golpe de los Lotus, y el espectacular duelo entre Ander Vilariño y Javi Villa en la carrera larga de la Racecar Euroseries. Se pasaron y repasaron, dejándose bastante chapa por el camino, pero quedó muy espectacular: sin duda la mejor carrera del fin de semana.

Para terminar, nos colocamos frente al podio, en plena recta de meta, para ver las últimas carreras del día, los Lotus británicos (había dos certámenes Lotus, uno europeo donde todos los coches eran iguales y otro británico donde aceptaban cualquier cacharro), la Volkswagen Racing (también británica, y donde además de VW Golf, Polo, Jetta o Beetle, había un Seat León) y la Fórmula Ford, muy divertida de ver aunque con una parrilla bastante pobre donde se mezclaban los monoplazas viejos con los estrenados este año.

Tal y como ocurrió el sábado, Óscar, con quien hacía ya bastantes horas que hablaba de cualquier cosa menos de carreras, como suele ocurrir cuando “desvirtualizo” a foreros y twitteros, me hizo el favor de acercarme hasta Swanley. Allí, además de encontrarme con comisarios y aficionados, creo que también había un par de periodistas españoles... pero ante la duda (soy un desastre para los nombres) y por precaución (que he faltado más de lo que debía en este mismo blog) preferí ignorarlos...

La segunda noche en el albergue fue mucho más plácida, a pesar de seguir en la misma cama y de abrirme de nuevo las heridas a la mañana siguiente, y el único percance en el regreso a casa fue no tener Wifi en el bus... ¡Ahora sólo me falta pensar cómo comer el resto del mes si quiero ir a la jornada de test de Le Mans!

P.S: Muy recomendable, y no es por peloteo, la galería de fotos de Óscar. Gracias de nuevo.
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domingo, 21 de noviembre de 2010

Sobre Macao y mi eterno cabreo

(No quiero quitarle ningún mérito, pero...)

Llega el domingo, y aunque me dicen que es inútil cabrearme, y que decir estas cosas me hacen más mal que bien, yo las suelto en mi blog. Porque es mío, y porque para lo que probablemente me queda en el convento, me cago, aprovechando la diarrea que sufro estos días, dentro.

Mi cabreo viene esta vez de cómo se está tratando el GP de Macao, y quiero subrayar que esto no es en ningún caso culpa de Carlos Sainz Jr.: olé por él por ganar, que es su deber, y un orgullo para todos nosotros. Pero de ahí a olvidarse del resto de españoles que corrían este fin de semana allí... no.

Parto de la base de que la F-BMW no es más que una carrera soporte del GP de Fórmula 3 y del meeting del Mundial de Turismos, y que además, se trata de una manga del campeonato Asia-Pacífico al que acuden muy pocos pilotos europeos (del Top Ten de la F-BMW Europea, Sainz fue el único que participó).

De hecho, ni tan siquiera el habitual compañero de correrías de Sainz Jr., Daniil Kvyat acudió, siendo sus mayores rivales el colombiano Óscar Tunjo (que corre sólo en aquella región) y Tom Blonqvist, que si no me equivoco, era la primera vez que se montaba en un F-BMW, tras ganar la F-Renault 2.0 Británica.

La victoria de Sainz es importantísima, más aún cuando cuando ha dominado por completo el fin de semana, pero hasta ahí. No veo normal dedicarle un artículo entero a su carrera, y en cambio ni siquiera citar qué ocurrió en F3, o que Sergio Hernández ganó por segunda vez el Trofeo de Independientes del WTCC.

El hijísimo tiene talento para dar y regalar, pero le falta aún aprendizaje. Es muy rápido, pero también muy propenso al error. Pero apoyos no le faltan (Red Bull, John Smith, Subaru) como para encima, no sé por qué tipo de poder fáctico (bueno, lo sé bien) recibir una atención mediática desmesurada, con el consiguiente riesgo de quemarle precipitadamente.

En cambio tenemos por ahí a Roberto Merhi, que sin ser ningún muerto de hambre, se le acaban los apoyos de cara a poder dar el salto a la GP2. Y creo que este fin de semana ha hecho méritos como para que se le prestase algo de atención. No todos los días hay un español luchando por salir desde la segunda línea de la parrilla de salida del GP de Macao, ni remonta desde la 22ª posición hasta la octava, recibiendo enormes halagos de los comentaristas extranjeros. Como tampoco es fácil salir décimo, aunque tu carrera apenas dure unos centenares de metros, como en el caso de Daniel Juncadella.

¿Y qué me decís de Sergio Hernández? Vale que el Trofeo de Independientes se adulteró desde el inicio al no permitir la participación de los SEAT León TDi. Vale que lo manipularon aún más al excluir a Colin Turkington por ser demasiado bueno. Pero no deja de ser un título mundial logrado por un español. Y ni por esas.

Será que la Fórmula BMW es el evento estrella del GP de Macao, y yo no me había enterado.

P.S: ... y la próxima semana hablaremos del Gob... digo del Abuelo Mortara...
P.S 2: Y abriré un grupo de Facebook llamado "Periodistas del motor que no saben ni dónde está, ni qué tipo de accidente geográfico es Macao"
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domingo, 31 de octubre de 2010

Sobre por qué la FIA es culpable de todos los males del mundo (y II)

(Los coches son muy espectaculares, pero...)

Como os prometí, aquí tenéis la segunda parte de mi análisis totalmente parcial sobre por qué la FIA tiene la culpa de todos los males que acechan el automovilismo mundial, sean rallyes, como en la primera parte, o competiciones de circuitos, como es el caso de esta entrada.

Empezaré con el Mundial de GT, que sin ser lo más caótico que tiene la FIA entre manos, sí es lo que me viene primero a la mente, al ser de reciente creación. Lo siento, pero no entiendo el reglamento de este campeonato.

Será muy espectacular, pero el reglamento es un auténtico desastre, desde el momento en que para otorgar lastres antes de la primera carrera, decidieron probar todos los coches con el mismo piloto en un circuito, sin tener en cuenta que ése piloto podía conocer alguno de los coches (como ocurrió, al haber pilotado Anthony Davidson el Nissan GT-R), o que ése circuito podía favorecer a determinados coches.

Así, Stéphane Ratel ya la tenía liada desde antes de la primera carrera, con amenazas por parte de Nissan de abandonar el campeonato... como también ha hecho Ford, o al menos de sus equipos, Marc VDS, quejándose de la "agresividad del resto de pilotos y pasividad de los comisarios" y poniendo sus coches en venta. Me da igual que sean unos llorones. Cuando dos de las seis marcas amenazan con irse en la primera temporada, algo no funciona.

Y es que para estas marcas, a pesar de no tener implicación oficial, no debe ser agradable desarrollar unos coches que sólo sirven para esta categoría, y que encima no pueden correr en resistencia, porque simplemente no aguantan, como demostraron en las pasadas 24h de Le Mans, donde el vencedor en GT1 se decidió por pura eliminación. Tanto es así que el ACO ha decidido cepillárselos de cara a 2011, siguiendo, como llevan haciendo desde 1994, su propio camino, y plantando cara a la FIA con su Intercontinental Le Mans Cup.

Pero el Mundial de GT1 no es el único campeonato FIA donde el reglamento da que hablar. En el Mundial de Turismos (y por no hablar del desastroso Europeo de Turismos), éste se ha convertido en un taco de papeles que se pueden ir tirando a la basura en función de los intereses de las distintas marcas. Entre lo que podía ser, y era en 2005, y lo que es ahora mismo, hay un trecho enorme.

Y aquí nadie se libra. Ni SEAT, ni BMW, ni Chevrolet. Unos por pedir ventajas cuando no hacían su trabajo, otros por llorar por el uso de motores diésel, otros por protestar cuando el rival introduce elementos permitidos... Así pasa, que todo un Mundial puede decidirse por reclamaciones.

Además, a ello se suman las sanciones que suenan a broma, como la que recibió Alain Menu por dejarse caer para lograr una pole gracias a la inversión de parrilla. Lo siento mucho, pero cuando optas por esta opción, pasa lo que pasa, y algunas temporadas el título se ha decidido por decisiones como esta, tomadas con mayor o menor descaro. O el rechazo a que los pilotos privados al volante de unidades del León TDi pudieran puntuar en la clasificación de Independientes. O la exclusión de Colin Turkington de la misma por ser "demasiado bueno" y colarse con su BMW privado en la lucha por las victorias, cambiando el sistema de puntuación a mitad de temporada.

Luego se extrañarán cuando otros campeonatos, como el BTCC o el STCC deciden pasar de los nuevos S2000 (con motor 1.6 turbo), y crean su propio reglamento, el del "New Generation Touring Car", pensando en los privados y la auténtica reducción de costes... y no aquella que los federativos pretenden vender desde sus mesas de lujosos restaurantes...

Pasemos a los monoplazas. Me parece necesario limpiar el panorama en Europa, y si bien está claro que habrá algo de selección natural (por ejemplo, la Superleague no debe durar mucho más, al igual que el aborto de Fórmula 2 creado hace un par de años), la FIA debe meter mano para arreglar lo que estos últimos años Max Mosley ha creado, regalando superlicencias de premio a cualquier campeonato que pusiera dinero sobre la mesa.

Así, los campeonatos de Fórmula 3 deben volver a un modelo nacional, salvo quizás la Fórmula 3 Euroseries, a modo de joya de la corona. Además, me parece interesante el concepto de Copa Internacional que quiere crear la FIA para englobar las grandes pruebas fuera de campeonato, como el Masters de Zandvoort, el GP de Pau, el Korea Superprix, y el GP de Macao.

A pesar de todo esto, también veo un grave problema que ya comenté hace tiempo por aquí. Bernie Ecclestone y Bruno Michel se han quedado con Pirelli desde la F1 a la GP3, lo que crea una gran desventaja para quien no siga este camino, y aunque no veo cuál puede ser la solución, la FIA debe trabajar en una solución a medio-largo plazo, si no quiere que todos los campeonatos de F3 comiencen a desmoronarse.

Las grietas en este último caso todavía son ínfimas comparadas con las que sufren los Mundiales de GT1 y Turismos, pero existen, y Jean Todt deberá tapar todas ellas cuanto antes posible, ya que si bien el estado de los circuitos no es tan desastroso como el de los rallyes, no van a aguantar mucho tiempo más si alguien no mete mano urgentemente.
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viernes, 27 de agosto de 2010

GPCast Nº004 - "Trece sí, trece no"

Con algo más de retraso de lo habitual, debido a nuestras obligaciones familiares, aquí está el GPCast Nº004.

El título responde al debate que encontraréis al final del podcast, sobre si debe haber un decimotercer equipo en la parrilla del próximo Mundial de F1. Pero antes, comentamos DTM, F3 Euroseries, Mundial de Rallyes, y nos damos nuestra habitual vuelta por EEUU... y si no os gustan los contenidos, encontraréis una encuesta en el blog de GPCast.

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miércoles, 23 de junio de 2010

Sobre cismas encubiertos y el camino a la F1

(También me gustaría saber qué ocurrirá con el Gran Premio de Macao)

Bueno, a pesar de las movidas (por suerte) vacaciones que estoy teniendo, he sacado tiempo para una nueva entrada del blog. No, no voy a hablar del cisma FIA/FOM/FOTA, hace exactamente un año, sino de uno mucho más sutil y que a la larga podría dejarnos sin grandes pilotos en la mayor categoría...

Hasta ahora, la Fórmula 3 Euroseries era una especie de terreno neutral, por el que las jóvenes promesas del automovilismo debían obligatoriamente pasar antes de acceder a objetivos mucho más ambiciosos, y también dejaba en cierto modo a los equipos apartados de la órbita de Bernie Ecclestone y Bruno Michel, sin que ello les supusiera excesivos inconvenientes.

Sin embargo la desaparición de esta categoría, o al menos su vuelta a niveles nacionales como Campeonato Alemán de F3 (fusionándose con la Copa ATS que se disputa allí), va a dejar bastante tocado ése panorama. No sé, pero tengo la impresión de que se va a producir un cisma entre los que acepten entrar en el redil de Ecclestone y Michel, corriendo GP2 y GP3, y quienes prefieran otro camino, como el de las World Series, con 2.0 primero, y 3.5 después.

Y no soy el único que lo cree, a tenor de los movimientos de ciertos equipos por lograr la decimotercera plaza que dejó vacante Durango a finales de 2009 en la GP2 Series, aún a costa de tener que "pasar" de sus actuales proyectos. Y es que corren el riesgo de devaluarse enormemente por no estar "correctamente" situadas, lo cual es una pena al poder quedarse en posición delicada alguno de los grandes nombres de las categorías inferiores.

Por el momento todo apunta a que se mantendrán cuatro certámenes de Fórmula 3 "fuertes": Británico, Italiano, Alemán, y el European Open de GT Sport. Pero van a perder peso en favor de los dos "caminos" importantes, como los de GP3/2 y F-Renault 2.0/3.5. No digo que la Fórmula 3 vaya a desaparecer mucho menos, pero cada vez son más los pilotos de F-Renault 2.0 que prefieren dar el salto directamente a 3.5, y con cierto éxito: Berthon, Costa...

La Fórmula 3 Italiana al menos ha logrado al menos un modo de ir alimentando año a año sus parrillas gracias a la Fórmula Abarth puesta en marcha por Fiat, pero ésta tiene la intención de convertirse en un campeonato europeo. Esto no tendría porqué ser malo, salvo si cometen el error de juntarse con el WTCC, y posicionarse como un escalón de acceso a la medio muerta Fórmula 2...

Claro que existe otra vía. Y es que como los fabricantes en crisis, que buscan fusionarse para fortalecerse (matrimonio Fiat-Daimler), la F-Abarth podría sustituir a la F-BMW en los fines de semana de Fórmula 1. Por el momento el nombre GP4 ya ha sido registrado, así que tendríamos ya a críos de 15-16 años metidos en una vía (GP4-GP3-GP2) u otra (F4/2.0/3.5), y con graves dificultades para cambiar si en algún momento creen haberse equivocado en su elección...

Ya veremos qué ocurre, pero en todo caso no me gustaría pasar de golpe del tremendo caos que hemos tenido estos últimos años, a sólo dos caminos para acceder a la Fórmula 1.
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martes, 13 de abril de 2010

Sobre el hundimiento de las categorías inferiores

Ya era hora. No me alegro, pero era y es previsible. Hemos vivido años de vacas gordas y no era normal la enorme cantidad de categorías inferiores, sobre todo de corte continental, que teníamos, así que el hundimiento y desaparición de muchas de estas no nos coge, ni mucho menos, por sorpresa. Tampoco voy a descubrir América con esta entrada. Simplemente se han ido las más débiles.

A la A1GP la mató la creación de la GP2 Asia, y porqué no también, la reconciliación FOTA-FIA que esfumó toda esperanza de mayor apoyo por parte de Ferrari. Ahora los 20 monoplazas, el Safety Car (un 599) y el Medical Car (un Quattroporte) se anuncian en la edición impresa de Autosport a la espera de su subasta.

También se ha firmado el acta de defunción de la La F-Renault WEC. En este caso, esto sólo se puede achacar a las decisiones de Renault Sport: demasiados campeonatos (Eurocup, Británico, Italiano, NEC, MEC, y WEC), y algunas restricciones a la hora de participar en varios campeonatos (buena idea, ya que algunos no se bajaban del monoplaza ningún fin de semana, aumentando los costes, pero que disminuía la rentabilidad de los monoplazas).

Del otro lado del Atlántico, también ha desaparecido la Atlantic, que con la desaparición de la ChampCar, estaba totalmente perdida en el panorama de las categorías inferiores, perdiéndose así más de treinta años de historia.

Tampoco son buenos los augurios para algunas de las categorías supervivientes. La Fórmula 3 Euroseries y la Fórmula BMW se verán obligadas a reconvertirse en campeonatos alemanes, con el fin de reducir costes. Y es que estos dos campeonatos, que en su momento debían hacer cribas a la hora de aceptar a participantes (máximo de tres monoplazas por equipo en la F3), se han encontrado de cara a la temporada 2010 con tan sólo 13 y 18 monoplazas respectivamente. Y mejor no hablamos del International Fórmula Master, quien ha tenido que incluir viejos monoplazas de F-Renault dentro de una categoría llamada "IFM Light", o la Fórmula 2, con jóvenes promesas de 35 y 40 tacos...

En el fondo, la limpieza era necesaria; lo que me da miedo es en manos de quién se puede quedar todo: Bernie Ecclestone, con sus GP2 y GP3. Si siguien cayendo, al margen de su imperio, nos quedarían las World Series by Renault, que han tenido que retrasar la introducción del nuevo monoplaza hasta 2012, la Superleague Formula (poco futuro), los campeonatos nacionales de Fórmula 3 inmersos en una batalla por heredar el trono de la Euroseries, lo que hará más fuerte a la GP3, y la F-Renault Eurocup...

Sí, es algo más razonable, pero que todos los huevos estén en el mismo cesto, es como para echarse a temblar.
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