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martes, 4 de octubre de 2011

Sobre mi viaje relámpago a Haguenau

(Fotos cedidas por Róber Dias Botelho, ahora leeréis por qué...)

El pasado domingo estuve en Haguenau. Agnó para los francófilos, o Jáguenau para los pangermanistas de bigotillo sobre el labio superior, que sé que aún quedáis unos cuantos en la Costa del Sol.

Este pueblo de Alsacia sería uno más de los muchos que hay en Francia, que tanto odio: pueblos que no son lo suficientemente pequeños como para tener el encanto de los de casas blancas y bareto frente a la Iglesia que tanto he visto por Andalucía, pero tampoco lo suficientemente grandes como para satisfacer a un chico de ciudad como yo. Perdonadme por esta salida de tono, pero, aunque he visto algunos pueblos preciosos en Francia (en el sureste, entre Lyon y los Alpes), la experiencia del año pasado en Magny-Cours me marcó de por vida.

De todos modos, tenía estación de Cercanías, y eso me bastaba. Bueno, eso, y que allí nació hará unos 35 años un chavalín llamado Sébastien Loeb, y que en apenas unos años pasó de ser el típico macarra flipaíllo al volante de un GTi, para convertirse en el héroe local, sumando unos cuantos Campeonatos del Mundo de Rallyes. Supongo que os sonará el nombre...

Tras el vergonzoso traslado del Rallye de Francia de Córcega a Alsacia, justificado únicamente por el carisma de Loeb, el pueblo natal del héroe acoge siempre una superespecial, donde el año pasado logró su séptimo título... y aunque no quería hacerme ilusiones, tenía en mente desde hace tiempo acercarme de alguna manera hasta allí, aprovechando la cercanía de la estación de trenes. Se lo comenté a Charly y Félix en el GPCast de la pasada semana, pero no fue hasta el viernes, cuando en mitad de la clase de Sociología Política tuve que contenerme para no pegar gritos de alegría al ver a Dani Sordo colocarse líder del Rallye de Francia, cuando decidí que ATPC: por mis cojones que el domingo me iba a Haguenau.

Por 156€, me compré billetes para el TGV París-Estrasburgo, tras el cual cogería el TER (Cercanías) Estrasburgo-Haguenau. Y claro, no fui ni mucho menos el que tuvo la misma idea: tras levantarme a las cinco de la madrugada, y llegar más o menos justo a la Gare de l'Est, me encontré allí a otro tío que tenía también billetes para Haguenau: Róber, brasileño, un gran tipo que además me salvó el culo gracias a su cámara, después de que en un nuevo acto de estupidez supina por mi parte, me dejara la tarjeta de memoria en casa.

Tras dos horas de TGV, y media hora más de Cercanías, en la que pasamos por encima del tramo de Gravière de Bischwiller (me lo apunto para próximas ocasiones, que siempre será mejor que una Superespecial), llegamos a Haguenau cuando pasaba por el tramo el Coche 0. Es decir, más justos imposible. Por eso, y por la gran cantidad de público, tuvimos que ver de cualquier manera a Sébastien Ogier y Dani Sordo, pero terminamos por encontrar un hueco donde ver al resto de participantes.

Sobre la primera pasada, poco puedo comentar, aunque sí me gustaría recalcar que, en asfalto al menos, los S2000 parecen mucho más espectaculares que los WRC. Aunque no me cabe duda de que lo que hay tras el volante también importa: impresionaba ver a Ott Tänak y Juho Hänninen jugarse el cuello en cada curva. Luego, en otro apartado habría que colocar a Wilson, Block, Al Qassimi y Al Rajhi (con el 207 S2000 de Kronos), que al menos donde estaba yo colocado, se dedicaron a deleitar al personal.

Como Haguenau es un pueblo pequeño, una vez que se acabó la primera pasada, tuvimos que dar la vuelta a toda la superespecial para cruzar la pista, al no haber puentes o pasarelas ni abrirse al público el trazado. Eso nos permitió ver el ambiente que había por los alrededores, muy festivo a pesar de estar la gran mayoría encabronados con el abandono de Sébastien Loeb, pero supondría una gran putada más tarde...

Al final nos situamos más o menos frente a donde vimos la primera pasada, en la segunda curva tras la salida, donde además podíamos ver el cruce donde unos venían de la salida, otros iban a dar la vuelta, y unos terceros salían del tramo hacia la meta. Tras dos horas de espera, antes de iniciarse el tramo Sébastien Loeb salió a dar una vuelta con un DS3 Racing, y siendo entrevistado por la megafonía, arrancando los aplausos que Ogier no logró a pesar de su victoria... ¡Supongo que por esclarecer el cartel de “Tous avec Séb” que presidía la Superespecial!

Al rato salió el Coche 0, un DS3 R3T pilotado por el hiperespectacular Marc Amourette, que derrapó todo lo que no lo hicieron los WRC justo después... No voy a mentir, cuando ví a Ostberg pinchado por un más que probable bordillazo, se me iluminó la cara pensando en algún tipo de justicia divina, que permitiría que Dani Sordo lograra al fín su primera victoria en el Mundial de Rallyes. Pero no pudo ser...

Me queda el consuelo que Sordo fue probablemente el más aplaudido de entre los pilotos del WRC, algo a lo que contribuí al gritar bien fuerte “¡VAMOS DANI!” al pasar el Mini Countryman WRC por delante de mi por primera vez, a lo que los que estaban a mi alrededor respondieron con aplausos en lugar de mirarme mal. No sólo eso, sino que le volvieron a jalear cuando encaraba ya la meta. Todo porque no gane Ogier...

Abro paréntesis para el comentario “técnico” del día. A pesar de los buenos resultados cosechados en Alemania y Francia, el Mini se sigue viendo muy torpe. Al margen de la falta de potencia de la que tanto se queja Dani Sordo, el coche da muy mala impresión: si en test sobre tierra se veía que no tiene ni mucho menos el recorrido de suspensiones de los Citroën y Ford, en Francia eran los que más al descubierto llevaban los amortiguadores, con una altura exagerada por mucho que hubiera algunos metros de tierra por la mañana. Claro que todo esto lo comento desde mi punto de vista de “hinjeniero”.

También daba miedo cómo se “retorcía el chasis” (sic), o mejor dicho, cómo cabeceaba el Mini en frenada y a la entrada de las curvas. Tanto, que el Mini de Campana, blanco, alto y con ése desplazamiento de masas tan peculiar, parecía más un Delta S4 a cámara lenta que un WRC de 2011... Mucho van a tener que trabajar en Prodrive si quieren que este coche sea competitivo en tierra, por mucho que pretendan escurrir el bulto echándole las culpas a Munich...

De nuevo, los S2000 fueron los más espectaculares, con Juho Hänninen dando caza e intentando adelantar a Julien Maurin, aunque los mayores aplausos se los llevó un Twingo R2 local, que con problemas mecánicos apenas pudo acabar el último tramo del rally con varios minutos de retraso.

Con los participantes del Mundial ya fuera de la especial, había que esperar hora y cuarto para ver pasar a los del Nacional Francés, con Gilles Nantet líder del Grand National con su Porsche... Como el horario oficial indicaba que la especial no arrancaría hasta las 15:15, y mi tren partía a las 16:09 desde el otro lado de la superespecial, nos pusimos en marcha... cuando, ya lejos del tramo, oímos el brutal bramido del GT3. ¡Los cabrones de la FFSA habían adelantado la salida sin avisar, una hora y cuarto!

Eso nos hizo perdernos a Nantet, a Roche con el 307 WRC, y a Snobeck con el C4 WRC, entre otros, pillando yo un rebote de la hostia, a pesar de poder verlos luego en el Control Stop, donde Philippe Bugalski felicitaba a los participantes.

Nos quedó el consuelo de ver a los Twingo R2 y R1, además de algún Clio RS de la anterior generación, que iban como auténticas balas, y marcándose unas derrapadas de escándalo, cuando no levantando una o dos ruedas. A nivel de espectáculo, mereció más la pena el Nacional que el Mundial, aparte de los cinco de cabeza y los S2000... Que tomen nota en el RACC, sobre todo por darle interés a una tercera etapa que con 62 inscritos al inicio de la prueba, se puede quedar MUY pobre.

Antes de volver a Estrasburgo, no pude evitar comprar un poco de merchandising del rally, mi tercera prueba del Mundial tras Portugal y Catalunya, y la verdad es que no salía nada caro para ser oficial: 25€ un pack con camiseta, programa oficial, desplegable, cartel, placa de plástico a tamaño real, y pegatina bordada. Si sirve para apoyar a la organización, bendito sea...

Poco más puedo contar. El viaje de vuelta se produjo sin mayores problemas, dando auténtico gusto ver un TGV plagado de camisas de Michelin, Citroën y Ford, y en apenas quince horas ya estaba de vuelta en casa tras un día intenso... al menos lo suficientemente intenso como para quedarme dormido al día siguiente y faltar a las primeras tres horas de clase. Dura vuelta a la realidad.
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viernes, 21 de enero de 2011

Sobre la magia del Montecarlo

(Tengo curiosidad por ver qué hará Hänninen...)

Este post se va a quedar obsoleto en apenas unas horas, pero no podía dejar pasar el Rallye Montecarlo sin escribir una entrada sobre él. En su Centenario, la prueba monegasca nos está regalando una edición repleta de magia, como en los viejos tiempos, y hoy viernes afrontamos la mítica Noche del Turini con varios candidatos a la victoria final: dos viejos zorros, un buen piloto ante su gran oportunidad, un circuitero que busca entrar en la historia... ¿y un "flying finn" en busca de revancha?

Antes de nada, me descubro por enésima vez ante Eurosport Events y el Automobile Club de Monaco. Gracias. Gracias a los unos por dar libertad total a quien siempre debió tenerla, y gracias a los otros por tratar de volver a los orígenes, aún con las restricciones de hoy en día. Gracias por ir en busca de la nieve (no, no creo que sea casualidad que nieve en las tres ediciones IRC, y no en las del Mundial), gracias por permitir diferentes marcas y tipos de neumáticos, gracias por admitir ouvreurs... y por supuesto, gracias por retransmitirnos todo en directo.

Gracias a todo eso, y a la llegada de la nieve que tanto se hacía de rogar, nos encontramos ante una de las ediciones del Montecarlo más disputadas en los últimos diez o quince años. Tenemos a cinco pilotos en apenas un minuto y veinte segundos, y a un pilotazo con todas las de la ley a dos minutos quince. ¿Quién da más?

Evidentemente, quien lo tiene más fácil es Bryan Bouffier. El francés, que no se sintió especialmente a gusto en la primera etapa, brilló en las especiales de casa, y acertó de pleno en la monta de neumáticos en el segundo bucle del jueves. Además, tuvo esa pizca de fortuna que todos los grandes pilotos necesitan alguna vez, al llegar a meta con su Peugeot 207 S2000 intacto a pesar de dos trompos. Sin embargo, quizás le falte la experiencia de los grandes momentos. Ya en la especial de esta mañana cedió tiempo, y por detrás tiene a unos perseguidores claramente hambrientos.

El primero de ellos, François Delecour. Desgraciadamente, no creo que tenga muchas opciones esta noche. Va con un coche privado y en seco ha perdido ritmo claramente. Pero si ayer por la tarde sorprendió a todo el mundo con una decisión de locos, ¿por qué no lo iba a lograr de nuevo? Además, el Turini, tramo que se sabe practicamente de memoria, le debe mucho a Freinetard. Y no tiene nada que perder.

Por quien yo apuesto es por Freddy Loix. Tiene el mejor coche, el Skoda Fabia S2000, se ha mostrado muy rápido mientras la nieve no hizo acto de aparición, tiene experiencia y ya en 2009 terminó pescando una segunda posición en el Montecarlo en esta mítica noche. Why not?

Guy Wilks y Stéphane Sarrazin son las otras cartas sobre la mesa de Peugeot Sport. El británico ha cuajado un buen rally en general, muy regular, y fue el mejor del resto en ése infernal bucle vespertino de la segunda etapa. Quizás le falte velocidad, pero a los de delante no se les ha visto "muy allá" en el Col de Perty...

En cambio Sarrazin se llevó el scratch. El francés puede hacer historia, siendo el primer piloto de circuitos en ganar el Montecarlo desde que lo lograra Vic Elford en 1968 (también última edición en la que ganó un británico), y lo único que tiene en contra es su habitual irregularidad. Pero a rápido, de los que están ahora metidos arriba, no le gana nadie.

Y meto a un sexto piloto entre los candidatos a la victoria. Sí, está a 2:15 de Bouffier, y ayer la cagó hasta el fondo en la elección de neumáticos, pero hasta entonces Juho Hänninen estuvo intratable, metiendo casi un minuto de ventaja a Petter Solberg y Freddy Loix. El finlandés es otro que no tiene nada que perder (sólo correrá algunas pruebas del IRC, compaginándolas con el SWRC), mucho que demostrar, y va bien sean cuales sean las condiciones meteorológicas. Y como ya se vio en 2009 con Gardemeister y Ogier, los dos tramos de la primera suficientes para recortar un minuto y meter el miedo en el cuerpo, sea quien sea el líder... Yo no lo descartaría, y a las malas, pescará un más que mereciedo podio.

Lo único claro de esta noche es que nos vamos a divertir sí o sí, gane quien gane. ¡Nos vemos a las 18:45 en Eurosport!
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miércoles, 17 de noviembre de 2010

Sobre el negocio de los nuevos WRC

(Al final terminarán siendo tan inaccesibles como los WRC actuales)

No es la primera vez que lo digo, y lo mantengo: los nuevos World Rally Cars, con motor 1.6 turbo no son más que la treta de Olivier Quesnel, y sobre todo, Malcolm Wilson, para hacer negocio y además quitarse de encima a la competencia que vende S2000.

Evidentemente, en el caso de Citroën Racing tiene muy poco sentido todo esto, debido a su restrictiva política de venta a privados (total, para el trabajo sucio ya está Peugeot Sport...), pero a M-Sport y Prodrive (que tiene en catálogo la versión "Superproducción" del Countryman WRC, una categoría aún ni tan siquiera reglamentada por la FIA) se les hacen los ojos chiribitas al ver cuántos WRC pueden colocar ahora que los S2000 se van a quedar obsoletos por decreto.

El ejemplo más claro lo veremos en 2011 con los Ford Fiesta WRC. Cuando Wilson dice que la temporada que viene es la ideal para que ganen privados, lo que quiere decir es que es la ideal para que éstos le llenen los bolsillos. Y así, normal que vaya lanzando comentarios apuntando a que se presentará en Suecia, primera cita del campeonato, con diez o doce Fiestas.

Pero no con los pilotos a los que todos nos gustaría. Sí, antes incluso de nacer, se les ha ido la mano con los precios, y ya vemos como pilotos como Per-Gunnar Andersson o Martin Prokop van diciendo adiós con la manita, incapaces de sufragar los gastos de una temporada completa con un WRC (y al checo dinero tampoco le falta).

En cambio, sí se les abren las puertas a gente con menos manos, como Denis Kuipers, o que no han demostrado tanto como los anteriormente mencionados, como Bernardo Sousa, pero tienen el presupuesto más que sobrado para pagarle al tito Malcolm.

Ojo, no me molesta para nada que haya quince WRC en el Mundial, ya es un gran avance, pero cuando me pongo a pensar en la de S2000 que hay por ahí... y en la engañifa que pueden convertirse los S1600T si no controlan los costes desde ya... Porque si estamos ya así, antes incluso de empezar, no me quiero ni imaginar lo que puede ocurrir dentro de cinco años.

Así que por el bien del Mundial, y de las pocas marcas que parecen asomar la cabeza, más le vale a la FIA mover el culo rápido.

P.S: Sobre atraer nuevas marcas y tal... Quizás North One debiera echar un vistazo al trabajo que está realizando la IndyCar Series en EEUU. De monomarca cerrada, a tener tres motoristas distintos asegurados para 2012. Eso, en ocho meses. ¿Desde cuándo se habla de los nuevos WRC? Pues eso...
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